SHEYLA ROJAS : SECRETOS DE UNA LEONA

Por : Redacción Superhype

Fotos : Manuel Palacios Espinoza

Barranco, 11 am. - Mientras que toda la producción acomoda los últimos detalles para la foto de portada, una mujer de, más o menos, metro setenta, piel perfecta como un lienzo de pintura y un físico despampanante, entra a la casona ubicada en la calle Pedro de Osma. La música de fondo acompaña el trabajo de todos y ella empieza a cantar apenas pisa el balcón principal. El vestido apretado no le impide mover sus curvas picantes, y es que la lycra naranja resalta los mejores ángulos de su cuerpo.

No pasan ni cinco minutos cuando unos gritos callejeros la obligan a salir a la entrada. “Shey, Shey”, aclaman un grupo de chicas que nos habían seguido por todo el trayecto. Eran las fans barranquinas de esta estrella de “Combate” y “Esto es Guerra”, que luego de ver el snapchat de su musa, decidieron emprender una búsqueda implacable para encontrarla. 

Sheyla me pide que la acompañe y bajamos juntos las escaleras que nos separan de la reja principal. Ella sale y recibe cariñosamente a las niñas que se dieron el trabajo de ir a buscarla. “Shey te queremos mucho !Eres nuestra favorita!”, exclama la que parece comandar el grupo. Una de ellas tiene un bebé en brazos y la rubia se derrite instantáneamente : lo abraza como si fuera su hijo y se toma fotos con su joven madre. 

De un momento a otro, el fotógrafo nos avisa que ya podemos empezar. Las luces están encendidas y el maquillador la espera para retocarla. La estrella se despide rápidamente de sus chicas y la ayudo a subir los peldaños que pretenden resbalarnos. Entramos corriendo y me dice que le encanta este look. El anterior (un conjunto aterciopelado) le hacía recordar a su pasado como oficinista (aquellos tiempos en los que trabajó como administradora). Su alma felina la acompaña donde sea.  

Hablemos de moda, ¿Qué piezas poderosas tienes en tu cset? ¿En qué contexto las usas?

Me gustan los abrigos, los prefiero de piel aunque no los uso mucho. De hecho, creo que es básico. Te pones uno de ellos y no necesitas nada más. Es igual que los accesorios. Mira, en realidad hasta para ir a comprar. Sin embargo, depende de mi estado de ánimo. A veces soy relajada y me pongo algo sencillo, en otras ocasiones me pongo LOS tacos.

¿Tienes algún tipo de accesorio favorito?

Collares. Yo creo que más de pulseras y aretes, son los que abundan en mis estantes. Los combino con una prenda básica y ya armé todo el look.

¿Crees que las peruanas no están acostumbradas a incluir a estos ítems fuertes en sus looks?

Ya no tanto como antes. Ahora las mujeres somos más arriesgadas, tú las ves por la calle con looks que llaman la atención. Desde el color de cabello, ropa y styling en general, somos más atrevidas y se nota. Hasta en los hombre ¿no? Se preocupan más de cómo se ven y se arriesgan.

¿Cuáles son tus diseñadores peruanos favoritos?

Me gustan Claudia Jiménez, Ana María Guiulfo y Noe Bernacelli. Creo que sus diseños son delicados e incluyen bastantes detalles. He ido a sus desfiles y son súper femeninos.

¿Qué es lo que buscas al momento de elegir tus outfits?

Comodidad. Yo siempre estoy de un lado a otro y me gusta sentirme fresca y cómoda. Eso es lo que más me importa.

LO BUENO VIENE EN FRASCO PEQUEÑO

La Srta. Rojas siempre ha estado en contacto con el deporte. Desde que sus padres la inscribieron en las clases de vóley, su vida cambió por completo.

Las noches de juego en las calles norteñas, sus triunfos con el equipo de su colegio y los constantes viajes a la capital conforman un capítulo memorable de su historia. Sin embargo, esa pasión que aprendió a cultivar durante los entrenamientos fueron básicos para formar su personalidad. Lo alegre lo heredó se sus padres.  

¿Desde cuándo empezaste a entrenar?

A mí siempre me ha gustado el deporte. Por ello, siempre voy a incentivar estas prácticas junto con mi hijo. Me gustaría inculcarle esa cultura de vida. Yo practiqué vóley desde chiquita y de hecho, es muy saludable para el físico y la salud. Es importantísimo cuidarnos.

¿Cómo te acercaste al mundo del vóley? 

Mis padres eran amantes del deporte y me apoyaban en eso. Me metían a ballet, baile, pero me quedé con el vóley. Es un deporte que yo disfruté un montón. Cuando era pequeña yo lo en la calle hasta las 12 o 1 de la mañana, esa era mi vida. Ahora es más difícil hacerlo, pero en provincia era mucho más seguro y muy tranquilo.

¿Tenías alguna “chapa” en el equipo? 

Me decían “Shey” o “Peque”, porque tenía pecas en la cara. Recuerdo que entrenaba 3 o 4 veces al día, y hasta viaje a Lima para competir y me pre - seleccionaron para el equipo de Chiclayo. Era muy metida en el tema. Ya cuando entré a la universidad lo dejé, pero el deporte ha sido y es una parte fundamental en mi vida.

Me imagino que rompías los adornos y ventanas de tu casa. 

Ah, claro. Tenía unas puertas grandes y largas y las destrozaba. Ya te imaginas a mis papás. Sin embargo, mis regalos de Navidad o cumpleaños les salían barato. Les pedía una pelota de vóley. Como que compensaba ¿No? (ríe).

O sea, este deporte fue un factor crucial en varias etapas de tu vida.

Claro. Jugué desde muy chiquita hasta entrar a la universidad. Era mi pasión, a mí me encantaba. Yo hasta lesionada jugaba unos partidos. Tú preguntabas por mí a las 12 de la noche y te decían que estaba en el parque jugando vóley con mis amigos. Es uno de los deportes más divertidos. De hecho, aprendí mucho de ello : a compartir, a ser líder. Yo era la capitana de mi equipo y no es fácil. Crecí un montón y se lo tengo que agradecer a mis profesores. Muchas veces me jalaban de las orejas y formaron mi carácter.

¿Tu cargo en el equipo siempre te exponía a situaciones como mucha presión?

Sí, eso es lo bueno del deporte. Formó mi carácter y personalidad. Muchas veces, en los partidos la posibilidad de ganar es nula, pero a la hora de la hora, triunfas. La vida es así, un partido. Esas cosas me han ayudado mucho.

Si regresas a Chiclayo ¿Te gustaría volver a jugar con tu anterior equipo ?

Bueno, de hecho a veces me comunico con mis amigas del colegio y es como volver a recordar etapas e historias muy divertidas. No creo, cada una hace su vida y se dedica a lo suyo.

PODER MATERNAL

El 15 de abril del 2013, Sheyla y Antonio Pavón recibieron un gran regalo. Su primogénito nació y con él, una serie de cambios radicales tocaron la puerta de la leona. Más que retos, fueron bendiciones.

Antoñito Pavón Rojas fue diagnosticado de una complicación en las piernas. Por ello, sus padres unieron fuerzas para que todo vuelva a la normalidad. En ese entonces, Sheyla dejó de lado la conducción de "Estás en todas" y su participación en "Esto es guerra". A ella sólo le importaba el bienestar de su engreído y lo logró gracias al apoyo incondicional de su familia.

Hoy, a puertas de que cumpla 4 años, su hijo empieza una nueva etapa. En unos días regresa de Estados Unidos para empezar sus clases en el nido. Todo un guerrero. 

¿Cómo cambió tu vida Antoñito?

Cambio un montón. Cuando eres madre tienes que darle prioridad, trabajar y cuidarlo. Yo soy madre soltera, así que tengo que planificarme al máximo. Trato de darle a Antoñito calidad de tiempo y cuando estoy con él nos vamos a lugares en los que podamos estar a solar. Siempre me comunico con él, aunque este todo el día afuera. Ahora soy una mujer independiente : hemos aguantado miles de cosas porque desde pequeño recibe tratamientos debido a que nació sentado. Yo tuve yeso y no pude ni un mes, sin embargo, mi pequeño lo hizo. Ahora me sorprendo por la fuerza que lleva dentro.

Ahora, luego de varios tratamientos en Estados Unidos ¿Ya puede caminar?

Poco a poco, no camina al 100 %, pero lo hace. Es cuestión de tiempo. Él es muy hiperactivo : se va solo y cuando lo veo caminar, me muero. Es algo en lo que soñamos todas las madres. Antoñito tiene mucha fuerza, los doctores decían que caminaría a los seis meses, pero él ya estaba listo a los dos. Yo le doy lo mejor, se lo voy a dar siempre : aquí o en la China. Todo esfuerzo vale la pena.

¿Alguna vez te sentiste derrotada con respecto a la situación de tu hijo?

No, la verdad es que no. Él es un niño que siempre ha respondido. Gracias a Dios, he tenido el apoyo de familia yyo soy de mucho carácter. Aunque no lo parezca, salgo adelante sola.

Él es tu mayor motivo para seguir adelante.

De hecho. Cada vez que lo veo, miro sus fotos o estoy con él, me hace sentir que siempre tengo que estar bien a pesar de todo. No hay mejor alegría que saber que está feliz, que es un niño contento y que sonríe. Eso me alimenta, es como mi energía.

¿Podríamos decir que es el energizante de tu vida?

Siempre. Que me digate amo y preguntarle si estoy linda es lo mejor. Aunque todo el mundo me diga que estoy bien, él es importante. Mi hijo es un bello y ahora está muy grande. Es como mi novio, siento que soy su enamorada eterna. Ahora, el está por empezar en el nido, pero igual sigue recibiendo tratamientos. Siempre ha estado en estimulación. Por ello, es un niño muy inteligente. Como para con niños más grandes, te habla de todo. Ya no es un bebé, ¿cómo pasa el tiempo no?

¿Eres una mamá engreidora?

Soy una pesada. No dejo de darles besos y abrazarlo. A veces, no me aguanta, pero me ama. Soy la única que le da besos con amor infinito.

A esa edad, los niños ya suelen decir que tienen una enamorada en el nido ¿Ya te lo dijo?

No, no sabe de eso. La única soy yo (ríe).

Sebastian Lott