Travesía al estilo WESTON

Por : Redacción Superhype

Fotos : Manuel Palacios Espinoza

Son las diez de la mañana y el sol batalla con la neblina. Los rayos de sol intentan salir entre las nubes grises para podernos acompañar durante todo el día. Parece que algunos cambios se avecinan.

Llegamos al departamento de Giulliana y nos recibe calurosamente. Ya está lista para empezar con las fotos, mientras que un niño cuya altura le llega a las piernas nos mira desde un baúl que finge como su escritorio. Todavía está en pijama, pero nos sonríe cariñosamente : minutos después nos llama “tíos”. Sus rulos castaños le forman una pequeña melena y se mueven cadavez que corre de un lado a otro. Todo un hombrecito.

Es Leoncito, su primogénito. El nombre le queda perfecto y como sus padres, es todo un aguerrido. No le importa no entender idiomas extranjeros, disfruta comiendo durazno y viendo videos en francés. “Él mira hasta muñequitos en ruso”, recuerda alegremente Giulliana. Eso me hace pensar en la proyección universal de este niño. Como dicen por ahí, de tal palo, tal astilla : su madre viajó por todo el mundo para luego regresar a nuestro país y formar una familia. En este departamento forman ciudadanos para el mundo.

¿Cómo empezó todo? Cuando tenía 16 años el rush diario era rutina para la Weston (como la llaman cariñosamente sus amigos). “Recuerdo que comencé a esa edad y fui a un casting para una tienda por departamento súper maquillada. Ellos me dijeron : “Hijita, lávate la cara y regresa”, pero al final me escogieron. En ese entonces ella estaba estudiando derecho en la universidad y pasó de ser a una universitaria común y corriente a enamorar a medio Lima en los paneles delos centros comerciales. “Me gustó, pero me daba roche”. 

CHICA DE MUNDO

Hacemos un alto y empezamos a revisar los looks de las fotos. Alistamos todo para ir a la playa, pero en el momento que pongo los productos para el cabello, Giulliana me interrumpe. Me dice que es el agua del mar es mucho mejor y tiene los mismos efectos que los sprays. ¡Cómo olvidarlo! La voz de la experiencia siempre está presente : ella recuerda que cuando estaba en Miami, vendían este tipo de agua envasada para los shoots. Tensaba el cabello muy rápido y, sobre todo, era natural. “Estaba carísimo y siempre lo usábamos para las fotos”, recalca.

Pareciera que cuando nos cuenta esta experiencia, recuerda los años que vivió en uno de los estados más calurosos de USA. Allí donde la industria del modelaje se mueve todo el año y las playas son radicalmente diferentes a las nuestras. “Fue el primer lugar al que viajé  para luego irme New York y otros países. Durante los 6 años que estuve fuera, pasaba 3 meses ahí y 3 en otras ciudades. Me movía según la industria”.

A ella le encantaba este ritmo de vida (y trabajo). Viajaba sola, conocía nuevas personas : el mundo entero estaba a sus pies. Lo más valioso de todo era que se lo tomaba en serio y muy camaleónica. Giulliana recuerda que cada vez que llegaba a un lugar nuevo, sentía algo en el pecho que le decía ¡Wow! ¿Es en serio lo que estoy haciendo? Y es que para ese entonces, no había modelos peruanas con proyecciones tan internacionales como las de ella.

¿Cómo era vivir yendo de un lugar a otro? Era una aventura. “Llevaba mi ropa, mi book y ya. Me recogían en el aeropuerto y tenías mucho miedo porque no sabías si te iban a raptar o que. Podía suceder cualquier cosa”, señala. Ya después le entregaban un mapa y la travesía recién estaba a punto de empezar.

DE REGRESO 

Así como sus viajes empezaron, la trajeron de vuelta a su hogar. Giulliana termina de afinar sus últimas poses en la arena y Leoncito la mira atentamente. Nos ha acompañado en toda la sesión para también formar parte de ella. Él es el motor y motivo de su madre.

Muchas personas definen las etapas de nuestra vida y este el caso de la Weston. Su primogénito le cambió la rutina por completo : ya no puede dormir tranquila, pero es lo más preciado que tiene en este mundo. Ahora disfruta mucho de su compañía; son inseparables.

Terminamos y repito la pregunta cliché que muchos hacemos a nuestros amigos padres. ¿Te recuerda a ti cuando eras pequeño? Todos suelen responderte que sí, pero nuestra musa hace honor a su sinceridad. “No, pero es que tampoco recuerdo mi infancia”, indica. “Él es mucho más tranquilo que yo y todavía no lo han botado del nido”.

Muchos pensaban que ella iba a ser una niña problema, pero defender a su hermana no era un determinante para encasillarla. Ahora, luego de casi 3 décadas por delante y un historial en las pasarelas, Giulliana se dedica a su hijo y maneja su propia marca de lencería mientras retoma su carrera periodística. Sin embargo, a pesar que sus labores sean arduas o la mantengan siempre ocupada, podemos encontrarla en algún evento irradiando alegría. Algo que siempre la va a caracterizar. 


Fotografía : Manuel Palacios Espinoza

Coordinación y Producción : Sebastián Lott

Make - Up & Hair : Lu Abelli

Asistente de fotografía : Marcelo Saavedra

Agradecimientos :  AYNI, Garua, Apolo Concept Store y UNO

Sebastian Lott