Los SPOTS favoritos de Diana Ibarra

Por : Redacción Superhype

Fotos : Dennis Santa Cruz 

Diana es igual de dulce como el nombre de su blog. Apenas llega, una ola de buenas vibras inunda el ambiente y aunque esta mañana de invierno es más lluviosa que de costumbre, no hay limitaciones : está lista para posar bajo la lluvia.

Y es que no es la primera vez que le toca lidiar con las gotas que caen sin cesar, algunos de sus últimos destinos la han llevado a provincias de nuestro país con climas cambiantes, lagunas poco amigables y hasta pánicos de altura. Sin embargo, son nuevas experiencias que guarda en el corazón (y en sus redes sociales). Como buena influencer, siempre está congelando sus momentos preferidos del viaje. Con la ayuda de su novio, no puede dejar de capturar la foto o el video que resumirá la historia que nos quiere contar.

Así que si aún estás en Lima o esperas el viaje por fiestas patrias, es tiempo de reflexionarlo otra vez o como ella recalca “abrirte al horizonte”. Ms. Ibarra nos confía sus secretos y los mejores tips para embarcarnos en una aventura de lujo. Mientras caminamos por las calles de Barranco, recordamos algunos de los pasajes divertidos de esta fashion blogger que ha viajado con mucha frecuencia en este último año.

Luego de varias semanas fuera de Lima, ella puede darse el lujo de decir que conoce la mayoría de provincias de nuestro país ¿Y ustedes? 

¿Qué es lo más random que te ha ocurrido en los viajes?

Cuando estaba en Cusco me ocurrió algo raro. Fui a visitar el museo del Chocolate y, mientras paseaba por los stands, una de las lectoras me reconoció y me regaló varias bolsas de chocolate. Yo había ido con un taller de personas mayores, entonces todos empezaron a fastidiarme con que “era famosa”. Pero no, no lo soy : da la casualidad que ella lee el blog. Esa misma noche, la hija de otra señora del grupo me pidió que le mande saludos mediante su madre.

Así que Dolce Placard es toda una celebrity (risas).  

No me suele pasar, pero cuando ocurre me parece loco. En Lima sucede a menudo, afuera no mucho (ríe).

Antes de empezar me contabas que tenías pánico a las alturas y precipicios ¿Cómo hiciste para viajar a Macchu Picchu?

Exacto, cuando era pequeña. Para ese entonces, ya había superado esa fobia. Viajé con mi promoción y la pase súper lindo. Hace dos años regresé de nuevo y subí el “Huayna Picchu”. Yo estaba traumada, diciendo “Te estoy confiando mi vida”. Y es que había partes en las que solo podías agarrarte con una soguita, y aun así lo hice. Me aferré a las rocas, al camino y logré subir a la cima. Fue toda una experiencia. Sin embargo, uno tiene que estar consciente de sus límites y tiene que saber dónde parar.

¿Alguna vez has tenido que parar porque ya estabas cerca de ese límite?

Por miedo, más que por problemas de respiración. Cuando fui a la selva fui a lo profundo de la laguna de Yarinacocha y el aire estaba repleto de bichos. No veía agua : todo era verde. Yo estaba un poco nerviosa, hasta que hui al ver una araña enorme a mi costado. Le dije al guía que era hora de regresar. Para esto, yo lo había conocido a en el avión, cuando estaba camino al Real Plaza de Pucallpa y me llevó a conocer toda la selva.

¿No tenías miedo de salir con alguien “casi desconocido”?

Creo que tengo mucha confianza en la gente. Toda la vida me he acoplado por lo mismo que mi papa fue diplomático. Viajamos por todo el mundo y me tenía que acostumbrar.

¿Qué tan difícil fue eso? Imagino que fue todo un reto cuando eras pequeña.

En un comienzo no lo sientes, pero después te sirve para ser más extrovertida y abrirte a los demás. De nada te sirve quedarte en una esquina, solita y mirar con miedo a todos.

Recuerdo que iba a cualquier lado y le decía a alguien : “Oye, a ti te conozco de algún lado” y así empezábamos la charla. Luego nos hacíamos amigos. Cuando estaba de viaje también, conocía a otros turistas y paseábamos juntos por la ciudad. De hecho, tomo medidas de seguridad para que todos sepan dónde estoy (por si desaparezco o pasa algo).

¿Alguna vez te perdiste en esas salidas?

Bueno, si pasan dos horas no pasa nada. Por suerte no, creo que es básico sentir las vibras de la gente y asegurarte que tienen los mismos planes que tú. Cuando me miran mal o el ambiente es lúgubre, me alejo. Además, los viajes no son solo para conocer lugares, sino para conocer gente nueva, nuevas versiones del mundo. 

También nuevas versiones de ti misma …

Quizás, no lo había pensado de esa manera, pero claro. Te haces más independiente, es algo que te fuerza para que te muestres al mundo.

LOS FAVORITOS

Regresamos a la oficina de Diana y es hora de resumir todas sus experiencias en cinco puntos importantes. Costa, sierra y selva; ella eligió sus 3 spots favoritos para recomendarnos un viaje en los próximos días. Además, no podía olvidarse de los clásicos consejos pre y post viaje que nunca fallan. ¡Hasta la vista!

Viajar significa : Conocer, conocer personas, lugares. Es chévere porque también te abre a nuevos viajes. Congenias con esos nuevos amigos para conocer otros destinos : pueden ir a visitarte o tú los visitas.

Lo primero que hago después de comprar mi pasaje : Mi baile feliz y de ahí comienzo a investigar sobre el lugar. Me gusta tener todo planeado, desde el tiempo al presupuesto. Hasta tengo un Excel organizando todo.

Básicos en mi maleta : Nunca me faltan mis medias de peluche. Sea invierno o verano yo siempre soy friolenta. ¡Ah! Y mi laptop : es básica. Aunque viaje un fin de semana, siempre voy a llevar mi laptop. Puede pasar algo interesante. Me gusta sentir que puedo trabajar en cualquier lado.

¿Tacos para caminar durante el viaje? : Depende mucho de los tacos. Durante todo este tiempo viajando, he aprendido que si tienes una plataforma solida todo va a estar bien. Yo tengo pie plano, así que muchas veces me acomoda más usar este tipo de zapatos, que zapatillas. Eso sí, depende mucho del lugar : no me voy a ir a Cuzco así (ríe).

Por último, los SPOTS :

1.  El Malecón de Miraflores : Para relajarte y pasear por la tarde. Es un lugar insignia en la ciudad.

2.  La plaza central del Cusco : Tomarse un cafecito en un balcón y disfrutar de esa vista increíble que solo ahí puedes encontrar. ¡De lujo!

3.  Vichayito : Caminar por la orilla de la playa y sentir la brisa del mar es lo máximo. 

Sebastian Lott