Los COLORES de Butrich

Por : Redacción Superhype

Fotos : Manuel Palacios Espinoza

Doce años fueron suficientes para generar tendencia en redes sociales y romper las barreras nacionales e internacionales. Fue tiempo de mucho trabajo y de la misma manera, un viaje que empezó con una casualidad del destino. Estoy seguro que Jessica tampoco se lo puede creer, pero aquel día en que ella decidió dejar su futuro arquitectónico en las aulas de la UPC, cometió uno de los grandes aciertos en toda su carrera. Gracias a su abuela pudo conocer la verdadera pasión que existe detrás de una máquina de coser y con ella, el diseño de modas dejó de ser una opción tentativa : se convirtió en el motor de su vida. Aquel que comparte con Abel Bentin y Julieta, fruto de su amor con uno de los artistas plásticos más reconocidos del país.

Hace una década atrás, no había zapatos tan coloridos, únicos ni variados como los que posan cual modelos en los estantes de su tienda de Dasso. Recuerdo que la primera vez que los vi, imaginé a piezas de arte que son expuestas en los museos de NY o Paris. No lo podía creer. Para ese entonces, no era una opción encontrar diseños de esa talla en las tiendas por departamento de la capital. Mucho menos, en el interior del país. Es así como ella, motivada por la falta de oferta de este tipo de accesorios, decidió empezar a confeccionar sus propios pares para luego terminar abriendo una tienda en el corazón de San Isidro.  

Al comienzo, todo era por pedido, pero después, tuvo la necesidad de expandirse, formalizar su firma y ofrecer nuevas propuestas. La innovación no era un problema para esta amante de lo vintage. Jessica estaba lista para revolucionar la forma (uso y también estética) de estos complementos ideales para todas las peruanas. Primero empezó produciendo colecciones completas, participando de desfiles conjuntos; para encontrar de lleno su misión dentro de esta industria. Ella estaba destinada a cerrar con broche de oro cada uno de los looks de sus clientas, ya sea con unos tacos que emulen un dulce conejito o esos aretes en forma de corazón que nos miran desde el mostrador de su tienda. 

Toda esa travesía fue un proceso de aprendizaje duro y parejo, pero ha sido tan enriquecedor como la acogida de su público. Butrich no es una marca que navega en el mar de la reñida competencia por un spot en este mundillo, es una experiencia divertida que se traduce desde el primer momento en que uno visita sus redes sociales o entra en su atmósfera tan bien realizada. Al igual que otros exponentes, ella ha logrado que por más que estemos en la calle, en medio del rush limeño a varios metros de uno de sus tacos, podamos reconocer quien es la artífice del diseño. Como yo siempre recalco cada vez que me preguntan : “Es muy fácil reconocer uno de esos pares en medio del montón. Gritan ¡BUTRICH! desde el instante en el que los identificas. Es así de simple. 

Pero eso no es todo. Jessica es el reflejo de cómo la moda de los diseñadores  influencers ha llegado también a nuestro país. No en vano su última colección se titula Butrichmania y sus pares son una combinación de tonos, texturas y formas que recopilan su experiencia. Van desde el turquesa al negro, pasando por el fucsia que siempre usa en sus diseños. Toda una explosión de colores.  

Y es que preguntémonos ¿En quién pensamos cuando hablamos de zapatos de autor? ¿Qué se nos viene a la mente cuando vemos alguno de sus pares? El nombre y apellido de esta creativa siempre saldrá a la luz. 

5 MINUTOS CON JESSICA

Mientras hacemos un recorrido por su taller y las piezas de su inspiración nos rodean, conversamos sobre puntos importantes que la caracterizan. Ella nos muestra su proceso creativo de la mano de experiencias que marcaron su vida. No hay duda alguna que lo hicieron con mucha tinta y color.

¿Cuál es tu mayor desafío como diseñadora? - Definitivamente, reinventarme cada temporada. Para mí ese es mi lema y mi motor. Si yo hago algo parecido una temporada a la otra, entiérrenme y dejo de ser diseñadora ¡Qué aburrido! Creo que eso es lo que deberían hacer todos para que la industria de la moda crezca y no nos estanquemos.

Hablemos del estilo Butrich - Yo creo que mi marca es una mezcla de varias cosas. Primero, tengo esta obsesión, fascinación con todas las épocas pasadas, o sea todo el estilo retro. Hay que aceptarlo : todo lo retro y lo vintage está de moda hace unos años, a mí me fascina desde antes que esté de moda y si se deja de poner de moda a mí no me va a dejar de gustar. Para mí es algo que me motiva a seguir creando, me inspira muchísimo cómo funciona y el detalle que había antes. Ese tipo de moda ya no existe, ya caducó, ya murió y nunca va a volver. Hay algo en esa magia perdida que a mí me inspira como diseñadora.

Por un lado, es eso, por otro lado, toda la estética pop, colorida, sesentera. La gráfica de Andy Warhol me gusta muchísimo y también esta onda un poco más romanticona y los dulces, la mezcla de estas tres cosas son las que hacen la esencia de la marca : no es solamente retro, ni es solamente pop, ni solamente romántica, es la mezcla de estos tres estilos. Mi propuesta como diseñadora es que la mujer que use mi ropa se divierta al vestirse.

¿Qué cambiarías de la moda peruana? - La falta de formalidad en los proveedores. Mi marca es formal, todo funciona bajo la ley, pero muchos de ellos no trabajan así. Creo que tiene que formalizarse todo el canal para que realmente la industria funcione bien. Por ejemplo, hace 3 años mandé a hacer una carteras de junco tejido y tuve que irme a Huacho, mandar a hacerlas. Es imposible que esta señora que trabaja ahí me dé una factura. Entonces, hay cosas de la industria, en general, que tienen su pro y su contra. El pro es que tienen una mano de obra finísima, preciosa, que no lo encuentras en otro lado, pero no todo está formalizado, eso es algo que yo cambiaría dentro de la industria.

Recordemos algunos hitos de tu carrera - Bueno, luego de estar en el LIF Week, me invitaron a desfilar en Madrid. Sin embargo, para mí los logros más grandes no son esas cosas, sino el día a día, en el sentido que cuando viene una clienta y se va feliz con seis pares de zapatos y la veo contenta. Para mí, los mayores logros son la conexión que tengo con una clienta. Para mí son más las cosas chiquitas que el desfile :  ver cuando el producto final llega a la clienta, porque yo me paso meses y meses trabajando y todo cobra sentido cuando alguien se lo lleva. Hasta que no lo usa alguien, todavía sigue como inerte. Es mi manera de verlo, es mi logro.

¿Qué tanto influye Julieta en tus piezas? - En realidad, no tanto en mis diseños, sino más en mi estado de ánimo y mi estado de ánimo influye en mis diseños. No es que yo diga “ahora que soy mamá voy a hacer diseños maternales”, no va nada por ahí. Yo he cambiado en el sentido de que me tomo las cosas de otra manera, vivo la vida un poco más tranquila porque quiero transmitirle a ella tranquilidad, igual aunque no paro de trabajar ni un segundo. 

Sebastian Lott