¡Viva la revolución Chanel!

Por : Redacción Superhype

Fotos : Google

El día de ayer, lo mejor del sabor cubano se mimetizó con la elegancia de Chanel. La casa de moda francesa organizó un desfile en uno de los principales paseos de La Habana, donde se dieron cita los trajes brillantes, vestidos de noche y modelos con sombrero que fumaban puros.

¿Qué mejor que presentar una colección crucero que viajando en uno? Karl Lagerlfeld, director de la marca, es un genio transgresor y no es una sorpresa que escoja una locación inspirada en la propuesta creativa de su firma. En ediciones pasadas organizó pasarelas en Dubai y otros lugares alrededor del mundo. En esta ocasión, la isla fue su primer spot latinoamericano.  

Como era de esperarse, el Káiser es el pionero en enviar modelos para desfilar en Cuba, país donde la industria fashionista es escasa. Y es que es otra muestra del acercamiento de la isla caribeña con Occidente.

Cabe resaltar que Estados Unidos y Cuba, ex rivales de la Guerra Fría, acordaron en julio pasado restablecer sus relaciones diplomáticas. Además, el Gobierno de la capital también ha ido mejorado los nexos con otras naciones occidentales.

Sabor amargo

Medios como la CNN y la web de “El País” publicaron declaraciones de los detractores del evento : “Algunos cubanos criticaron el hecho de que Chanel, la segunda marca de lujo de más grande detrás de Louis Vuitton, de LVMH, haya elegido mostrar su nueva línea en un país carente de opulencia material”

Y es que si hablamos de contrastes, Cuba no está pasando por su mejor momento. De acuerdo con una investigación realizada por la ONU, alrededor de un 70 % de los trabajadores de la isla trabaja para el Estado con un salario promedio de 25 dólares al mes. No hay muchas empresas privadas y tampoco es un terreno fértil para la inversión.

Si lo comparamos con nuestros ingresos, ¡eso es una nada! Gran parte de la población no tiene acceso a servicios básicos, internet y otras comodidades que implican el lifestyle de Chanel. Al parecer, es un gran paso para demostrar el progreso del lugar.

¿Vale la pena soñar? En mi opinión, la presentación de la marca tiene pros y contras. La isla no está consolidada a nivel político, social ni económico. Pasa por una difícil transición. Entonces, ¿Por qué mostrarles algo que ni nosotros podemos adquirir? Entiendo que la moda nos hace soñar, nos motiva y nos eleva a otro mundo (si es que nos apasiona), pero también nos recuerda a una elite que desde siempre ha disfrutado de esta rama artística.

Por otro lado, las mercancías del Káiser NO se venden en Cuba y está de más mencionar que la mayoría de personas no puede ni siquiera soñar con adquirir un pequeño bolso que cuesta miles de dólares. Ni el fake, porque en el mercado negro les costaría millones.

No quiero sonar moralista, pero los anteriores escenarios tenían razón de ser (países en mejor situación multisectorial). En esta ocasión, los lugareños tuvieron que retirarse a varios metros del lugar. Entiendo que era por la seguridad de todos, pero si es que estas acoplándote a un espacio público, debes atenerte a las consecuencias detu decisión. No es justo volver a proyectar las desigualdades de este mundillo a una población que ha sufrido las peripecias de un comunismo latente.

Para finalizar, me gustaría pensar que hay un grupo de cubanos que sostienen que el espectáculo de Chanel “les está dando alas para soñar”, como lo acotan en El Comercio. No he tenido contacto con las fuentes, pero me parece muy optimista leer declaraciones de personas que tienen una visión positiva y emprendedora. Que a pesar de todas las dificultades, sueñan en grande. Esa es la calidad de gente que necesita Cuba para poder reinventarse.

Aquí los dejo con las palabras de Marilia Véliz (44), una contadora y amante de la buena costura.

"El hecho de que no me pueda permitir eso, no significa que quiero negar a otros ese lujo. Y ¿quién sabe?, tal vez un día. Es importante para soñar”

Porque a pesar de que la alta todavía no llegue por estos lugares, la buena nunca falta ¡Azúcar!

Sebastian Lott