Directo desde ESPAÑA, Purificación García

Por : Redacción Superhype

Fotos : Google

Durante estos dos últimos días, Madrid fue nuestra primera parada y con ella, varios recuerdos se hicieron realidad. Conocimos el Palacio Real, la Plaza Mayor y otros spots que nos encantaron. Sin embargo, una historia de emprendimiento (y, claro, mucho estilo) no podía ser pasada por alto antes de viajar a nuestro siguiente destino. Prácticamente, ella es una leyenda de la moda española y un icono alrededor del mundo. ¿De quién estoy hablando? De nada más y nada menos que Purificación García.  

De acuerdo con Vogue.com, la diseñadora de 64 años nació en Galicia en el seno de una familia humilde. Al poco tiempo, se trasladó junto con sus padres a Urugay. Todos iban en busca de unas oportunidades que no existían en la España del franquismo. Allí pasó su infancia y su adolescencia, frente a ese mar que tanto la inspira en sus propuestas. Y es que en ese lugar también conoció al hombre de su vida : Daniel Álvarez, un técnico de televisión. Con él viajó a Canadá y realizó un máster en Ingeniería Textil. Para ese entonces, ya había formado un negocio de importación de pieles. Como dicen por ahí, “La vida, o sus propias voluntades, los condujo hasta Nueva York”, después a las Islas Baleares y, finalmente, a Barcelona.

Mientras estaba en las islas, empezó a trabajar en el diseño de prendas. Era una autodidacta : personalizaba bolsos y otros complementos artesanalmente. Llegó a Barcelona y decidió probar suerte con su propia firma. “En un país que se desperezaba del verde militar y la uniformidad, el diseño y las iniciativas industriales fueron acogidas con los brazos abiertos”, comenta el artículo. Presentó sus colecciones en Cibeles, Tokio y Milán y llegó a abrir tienda propia en Amberes, en donde formó parte de su famosa Academia, al mismo estilo que Dries van Noten o Margiela.

Breaking Point

Y le llegó el momento. En 1998, Purificación se bajó de las pasarelas para competir en las grandes ligas. Junto con los hermanos Domínguez  creó la Sociedad Textil Lonia (STL), una empresa nueva que necesitaba un nombre que sirviera de gancho empresarial. Por ello, le propusieron el diseño y dirección de colecciones masculina y femenina de prêt - à - porter, junto con sus correspondientes accesorios. De la fabricación y la comercialización, bajo la marca Purificación García, se encargaría STL. Esto supuso el comienzo de una alianza macro empresarial y los posicionó como la segunda empresa textil gallega detrás de la famosa Inditex.

Pero como en la industria de la moda siempre te apuñalan por la espalda, en noviembre de 1999 la relación con STL dio un giro radical cuando, durante la renegociación de su contrato, fue acusada por los hermanos Domínguez de espionaje industrial (llegando incluso a ser detenida en el aeropuerto de Vigo). La denuncia fue archivada tres meses después y el conflicto se resolvió mediante un acuerdo extrajudicial por el que García prosiguió su vinculación con STL hasta la actualidad.

“Muchos diseñadores se han quedado por el camino porque no han sabido trabajar con la industria. Quizás es un problema de ego. Tienes que dejarlo a un lado. Cuando firmas con un grupo debes saber muy bien qué te vas a encontrar y asegurarte de que la balanza esté equilibrada: pierdes una cierta libertad de acción, pero ganas en expansión, en capacidad de llegar a la gente, en difusión ... Yo al final lo he llegado a entender, pero me ha costado”, puntualiza en una entrevista al respecto. 

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